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Haz desaparecer el feminismo

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¿Cómo hacer un artículo sobre el feminismo ahora que se está poniendo tan de moda? ¿Cómo hacer para que alguien que no lo entienda termine comprendiendo el por qué de su existencia? Y sobre todo: ¿por qué quiero que desaparezca?

A mi rescate vino una canción de Offspring, la primera que les escuché: Self Esteem. En ella se habla de una relación abusiva de pareja, donde ella era la que ninguneaba al chico, lo dejaba colgado, lo insultaba e incluso le ponía los cuernos con sus amigos… La situación parecía ridícula y hasta simpática en aquella época: ¡Menudo calzonazos! ¿Verdad?… hasta que le dabas la vuelta a la tortilla: ya no parecía una parodia ¿verdad? (Y con esto no estoy diciendo ni que los hombres sean todos iguales, ni que nosotras seamos siempre víctimas).

Así que he decidido que, al igual que en la canción, revertamos los roles para que los que no terminen de entender el por qué del feminismo. Quiero ahora que ustedes, los hombres, se imaginen un mundo en el que:

  • Tengan que pensar con cautela por qué calle ir, por si acaso alguien les asalte… y de noche, ni les cuento…
  • Tengan que ocupar parte de tu tiempo en el baño para arreglarse (ponerse cremas, maquillarse, moldearse el pelo…) porque la sociedad y los cánones de belleza les indican que debes hacerlo, si no, no eres lo suficientemente hombre.
  • Tengan asumido que, por mucho que se esfuercen, por mucho que estudien o hagan, no van a recibir el mismo sueldo que sus compañeros, tan sólo porque son hombres.
  • Se les haya impuesto un rol en la vida que implica que sus logros profesionales no son lo importante, sino si han podido crear una familia, que la hayan podido conservar a pesar de todo o que lleven la ropa adecuada.
  • Para conseguir un trabajo que llevan toda la vida esforzándose tengan que “pasar por caja” y dejarse hacer o sufrir situaciones denigrantes. Si no se pasa por el aro, lo más probable es que el puesto se lo den a otro que sí ha accedido a los caprichos del contratante.
  • A la hora de que haya habido un abuso por parte de otros hacia ustedes, se deje en el aire la idea de que hubo consentimiento y la versión que tengan ustedes de la situación no importe, porque no mostró “rechazo” y se dejó hacer.
  • Aunque hayan tenido las mejores notas en la universidad, se espera que releguen sus aspiraciones profesionales para formar una familia y apoyar a que sus parejas tengan éxito en su carrera laboral…
  • A la hora de decidir reducir la jornada laboral para cuidar de la familia, siempre son los hombres los que deciden recortar sus salarios y expectativas, ya que es lo que se espera de ellos.
  • A la hora de juzgar a un hombre por irse con muchas mujeres se le tache de putón verbenero que no servirá para nada más en la sociedad y que a la mujer que se va con muchos hombres, se le considere que sea una mujer hecha y derecha. La doble moral.
  • Puede ser posible que nuestro superior en el trabajo les obligue a ir vestidos de una manera determinada (más sexys) y que si alguien se resiste a hacerlo, decir que hay más hombres en la calle que desearían ese puesto de trabajo y que no se pondrán con tantos remilgos.
  • Las canciones que se escuchan se habla de cómo las mujeres se “cepillan” a varios hombres (a la vez o no), cómo ellas juegan con ellos, cómo juegan con sus sentimientos, cómo les van a dar para el pelo y sea completamente normal. Tus hijos lo escucharán y pensarán que es normal que venga una mujer a abusar de ellos y no te importe que tarareen este tipo de canciones.
  • Las mujeres crean que el cuerpo de un hombre sea para su satisfacción personal solamente, no sirven para otra cosa, ya que lo han visto en la sociedad como una situación normal. Con solo ver la publicidad está bastante claro.
  • Los legisladores que promulgan cuando hay que reproducirse, si es legal hacerse una vasectomía para no tener hijos sean todo mujeres, que no entienden la naturaleza de los hombres.
  • Algunas mujeres crean que, como los hombres sirve solamente para su satisfacción personal y están en este mundo para servirlas, cuando estos se rebelan y no quieren continuar con una relación tóxica, éstas deciden que “o con nosotras o con nadie” y maten a los hombres por que sí.

¿Necesitan más ejemplos al revés para darse cuenta? Podría poner muchos más, pero no quiero aburrir. Por todo esto y mucho más es por lo que deseo que el feminismo logre su meta única: hacer que una persona sea juzgada por ser persona, no por el género. Cuando esto suceda, automáticamente el feminismo dejará de existir, ya no tendrá razón de ser. Ese día (si lo pudiera vivir) será para montar una gran fiesta entre todos… Me temo que hay tanto por hacer que no participaré en ella, pero estamos en el camino: no dejemos de luchar.

(Inspirado en el artículo de Ana de Miguel, que dice muchas verdades)

Política

Ciudadan@ del mundo

ciudadano

Siento no poder entender los nacionalismos. Me temo que no me fue integrado en el chip, dadas mis circunstancias personales. Hija de emigrantes que tuvieron que dejar atrás su tierra y parte de su familia para poder sobrevivir, nacida en un país que me acogió mis primeros tres años; con doble nacionalidad durante los catorce primeros años de mi vida; también convertida en inmigrante no por necesidad, sino por amor hacia un extranjero, él mismo emigrante; madre de una hija que tiene doble nacionalidad… Es fácil entender por qué no entiendo los nacionalismos.

Cuando se trata de la petición de disgregación de un territorio porque parte de su población entiende que estarán mejor solos que mal acompañados, me duele el alma. ¿Hasta cuándo va a disgregarse la humanidad? ¿Cual va a ser su límite? Ciertamente, muchos pensarán que estarían mejor sin esos vecinos que hacen ruido por las noches, por ejemplo, que con ellos. Pero eso no significa que no aprendamos todos (los vecinos y uno mismo) a convivir entre nosotros para tolerarnos con nuestros acuerdos y desacuerdos.

Lo que la gente más convencida de disgregarse y las que radicalmente se oponen a la idea tienen en común es que toda esta parafernalia sirve para que unos sientan que los otros son los enemigos, creando odio entre ellos. ¿Para qué más? Pues para crear división, para desviar atención sobre otros asuntos que preocupan más y ocultar otros que pronto saldrán a la luz. ¿Quienes se benefician de todo ello? Pues, como siempre, los de siempre: los que adoctrinan hacia el odio por lo que no es igual a ellos (en la Alemania de los años 1930, se llamaba fascismo. Podemos llamarlo racismo ahora) se benefician porque, al convencer de la superioridad de los suyos, se convierten en líderes naturales que pueden manejar al pueblo a su antojo… y con ello, manejar como quieran todos los ámbitos de la vida de esa comunidad; por otro lado, los que niegan esa disgregación, desviando la atención sobre sus propias decisiones erróneas (a mi parecer).

Otro ejemplo que hemos olvidado en Canarias: el cacareado pleito insular. Desde 1927, las Islas Canarias fueron divididas en dos provincias, según el infame Real Decreto del 21 de septiembre. ¿Para qué ha servido todo esto? Simplemente para duplicar la burocracia y mantener a los mismos y los suyos en el poder. Y claro, como bien dice, Pedro Medina Sanabria: “los politicuchos sin escrúpulos no dudan en agitar el pleito insular, cuando consideran que les conviene a sus inconfesables designios, para así distraer y alejar al personal, de los verdaderos problemas que padecemos endémicamente.” No podría decirlo  yo más claro…

Se habla mucho de todo lo que consiguió Quebec al pedir la independencia en los años 80 y 90 del siglo pasado. Canadá lo resolvió con la Ley de Claridad, donde se especifica que se puede hacer un referendum para la independencia de una parte de su país… Eso sí, si parte de ese territorio decide por mayoría no independizarse, ésta no lo haría, desmenbrándose la parte que quiere independizarse en pequeños feudos. En Canadá sirvió: ¿Por qué no en otro lugar?

Todavía me acuerdo de cuando estuve en la Universidad de Coventry, en Inglaterra, estudiando Comunicación, Cultura y Medios de Comunicación que nos preguntaron a todos qué era lo más intrínseco de nuestro ser, eso que no puede ser arrebatado. Una compañera contestó rauda: “Ser británico”. La profesora le replicó que el Reino Unido podía ser invadido por cualquier país y dejar de serlo. La respuesta que ella buscaba era: ser persona.

Seamos más personas, por favor.