Feminismo

Superguanajas

superwoman
Antes de empezar, tendré que explicar el significado de la palabra adoptada canaria “guanajo/a”. Viene del arahuaco es usado en Cuba y en la República Dominicana y se dice despectivamente para designar a una persona boba o tonta (¡o las dos cosas juntas!)*.
El domingo me derrumbé: no es fácil asimilar que dentro de poco te verás en la calle y que tienes que buscarte los garbanzos en otro lugar. Te sientes algo culpable porque te sientes responsable de muchos asuntos al mismo tiempo y quieres que los que te rodean sean felices… y erróneamente te adjudicas todos los méritos. Normalmente esta carga no me supone un problema, pero se ve que mi cuerpo dijo “¡Basta!” y tuve que echarme a llorar para descargar tensiones. Sí, al fin y al cabo, soy mujer: cuando terminé de desahogarme, a pesar de que no tenía una solución para mi problema, me quedé más tranquila. Sé que muchos hombres no entienden este razonamiento, que no tiene ni  pies ni cabeza, pero, en esos momentos hagan lo que hizo mi pareja: me consoló abrazándome. No necesitamos más (¡Porras! ¡Debería haber cobrado por este consejo!)
Ayer por la tarde me quedé un tanto atontada viendo programas de “reality” en una cadena de televisión. En uno de ellos puedes ser testigo del nacimiento de un bebé y lo que le rodea alrededor. Uno de los casos que vi trataba de una pareja que ya tenía un niño de dos años y que esperaba al segundo. El padre, por un lado, más pendiente de una despedida de soltero que del nacimiento de su segundo hijo; la madre, histérica, sopesando todo, con remordimiento de conciencia por no hacer las cosas tan bien como ella quisiera. Su sentimiento de culpa me hizo sentir pena por ella. Al final, lo típico: la mujer atada de pies y manos con los chiquillos (su madre, gracias a Dios, no era una histérica como su hija y la ayudaba); el hombre se fue a la despedida de soltero un día después del nacimiento de su segundo y último hijo, aunque tan sólo se tomó una cerveza y volvío pronto a casa. Al final, el tío pasó por el aro y colaboró más en la casa, cuidando al mayor y al más pequeño para que ella pudiera ir al gimnasio a ponerse en forma. Cuando terminó el programa, estaba agobiada.
Decidí sacar a Venus de paseo para dejar de pensar en todo lo que tenía que hacer para ser una supermujer: la casa, el colegio de la niña, pagar las deudas, trabajar, buscar un trabajo, reciclarme laboralmente hablando, aprender cosas nuevas, hacer ejercicio, arreglarme, ser buena cocinera, buena contribuyente, buena administradora, buena amiga, buena amante, buena hija, buena madre, buena líder de grupo… Con mi nuevo MP4 escuchando la música de mi grupo favorito de todos los tiempos (Duran Duran) salí de casa y me dispuse a despejarme la cabeza de todo lo que me pesaba. Lo logré y fui feliz un tiempo: no necesitaba nada más.
Coincidí en mi paseo con una amiga mía. Había estado mala la semana pasada y no pensaba volver a trabajar esta, aún cuando es autónoma y ésta una de las mejores épocas para hacerlo (todos gastamos lo que no tenemos en estas fiestas). Al sentarme con ella me explica que ha sufrido una crisis de ansiedad por todo lo que tiene que sacar adelante: casa, marido, hija, trabajo… Hay mujeres que no saben como estallar, ni llorar y mi amiga es una de ellas. Por suerte yo sí. Ella tuvo que recurrir a un acupuntor.
Al final, las dos coincidimos que las mujeres de hoy en día tienen una presión muy fuerte para ser superwoman: una mujer que triunfa en todas las facetas de su vida… Al final, para echarnos unas risas, a ella se le ocurrió decir: “Superwoman, no: ¡Superguanajas!”. A esta altura de la entrada, creo que no hace falta explicar el significado.
Hay mujeres que piensan que lo mejor es quedarse en casa a que te traigan los garbanzos. Las complicaciones son las mínimas, no tienes la responsabilidad de los gastos de la casa encima de tu cabeza… Tan sólo te tienes que ocupar de lo demás: de ser una buena cocinera, madre, esposa, amiga, amante, administradora de los asuntos domésticos, estar deslumbrante, cuidarte, tener la casa como una patena… Poco, ¿Verdad?
Yo, personalmente, no quiero renunciar a mi carrera profesional. Vengo de una familia de mujeres luchadoras, valientes y trabajadoras. No podría estar todo el día en casa, cuando podría estar desarrollando otras facetas de mi personalidad en un puesto de trabajo. He comprado la moto de que una mujer trabajadora está más realizada… ¡Lo que está es más liada!
No tenía propósito de Año Nuevo, pero éste va a ser uno de ellos: dejar de ser una Superguanaja intentando ser una Superwoman y ser tan sólo una simple mortal, con sus defectos y manías. Para eso tendré que dejarme ayudar más, no esperar que todo resulte tal como lo esperaba, no ser perfeccionista conmigo misma, dar gracias por lo que tengo e irme quitando capa a capa los sentimientos de culpa… Este único propósito me va a ocupar mucho tiempo, así que no voy a comprometerme a más…
(Publicado en http://maritza-gonzalez.blogspot.com.es/2010/12/superguanajas.html el 28 de diciembre de 2010)

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